Mi vida

Después de la guerra

¿Alguna vez has sufrido alguna quemadura?

…Que cuando se encuentra sanando esa parte de tu piel es muy sensible al tacto, pero sobretodo a la alta temperatura, la piel es más sensible aún sin que la llama la toque ésta reacciona al calor con una sensación de dolor insoportable peor incluso a la inicial.

Pues de la misma manera es cuando tocan esa herida emocional, dejando de lado las intenciones de las personas que lo hagan.

Si te soy honesta, creí que ya habia sanado. Lo he hecho, pero no en su totalidad, todavía puedo sentir un hilo de dolor a través de la herida cada vez que se menciona el tema, el tema que se suponía era impronunciable porque ya esta superado.

Creo que no queremos enfrentar el que ambos estamos muy heridos, fuimos a la guerra y regresamos a casa con secuelas de por vida, terribles, en donde permanentemente tendremos episodios de psicosis… No esta marchando de acuerdo a los planes, el pasado nos está rebasando y no sé cómo pararlo.

El amor no es suficiente, esto ya es lección de vida y un recordatorio día a día que nos merecemos algo más que nos haga feliz, o al menos en este caso, que nos traiga paz. Es por eso que ya no estamos juntos, después de toda nuestra estancia en el infierno y tratar de salir intactos de ahí (imposible) no había más remedio que alejarnos por nuestro propio bien. Alejarnos para sanar, estar en paz y ser felices.

Al final de cuentas, ya no se puede florecer donde se le hiere ¿Cierto?

Mi vida

Hubiera…

Hubiera aprovechado cada instante que te tuve a mi lado.
Hubiera saboreado aún más cada palabra que venía de ti.
Hubiera disfrutado más tus labios.
Hubiera grabado en mi mente tu sonrisa imperfecta, cada destello en tus ojos y el perfume de tu cabello color café.
Hubiera dedicado mi tiempo entero a probar cada platillo, cómo en aquella cena, preparado especialmente para mí.

Aunque los hubiera describen situaciones que en realidad no se realizaron, éstas tenían toda la premeditación de cumplirse. Yo creo que existe otra alternativa para nosotros… Una realidad, en donde estamos los dos:

Juntos.
Conversando de cosas banales e importantes por igual.
Besándote a cada instante, sin razón y sin motivo alguno.
Contemplándote al levantarte por la mañana, ver tus ojos a través de tus anteojos de pasta y agradecerle a la vida porque existes.
Tú y yo en citas románticas sin previo aviso… Tú poniendo en práctica esas clases de gastronomía inconclusas y yo dando el visto bueno sin realmente saber mucho provocando nuestras carcajadas a lo largo de la habitación mientras Zenet ameniza el momento:
♪♫Eres lo que menos me conviene, lo que tanto me apetece, lo que más me da la gana. Eres lo que siempre me repito, aquello por lo que brindo, la más lista la más guapa.♪♫

Y así seguimos viviendo en esa fantasía del hubiera eternamente, bailando al compás de la melodía que nos describe perfectamente. El hubiera si existe, es dónde se nos permite estar juntos en un lugar seguro y al cual podemos volver cada vez que lo deseamos.

Allá nos vemos cariño, recuerda llevar tu guitarra para que de nuevo puedas tocar “Dust in the Wind” mientras te contemplo serenamente.

Mi vida

¿Por qué me obligaron a leer esto en el colegio? «Marianela» de Benito Pérez Galdós

Así es. Esta vez le toca a una novela que seguramente significa muchísimo en la historia de España, pero que en Latinoamérica no pasa de un miserable…

¿Por qué me obligaron a leer esto en el colegio? «Marianela» de Benito Pérez Galdós
Mi vida

Me voy a Holanda

– ¿A dónde vas?

– Me voy a Holanda.

Fue una linda tarde de verano la primera vez que sentí algo por él…

Habían pasado un par de ciclos escolares antes de que lo notara, hasta que cruzamos miradas en aquella terraza. Pude sentir el nerviosismo en una fracción de segundo, en ese momento me di cuenta que tenía sentimientos por él… Sin embargo él no se había enterado de nada, no sospechaba absolutamente nada ni siquiera del impacto que tenían sus palabras en mí.

– ¿Verdad que está muy linda?

– … Sí, está muy linda. – Contestó, acompañado de una sonrisa tierna.

No pude sostener la mirada, me sonrojé y agaché la cabeza.

¡Fue ese el momento! … En ese justo momento dónde sentí algo que siempre ha estado conmigo estos catorce años. Catorce años desde esa tarde en la terraza, y el día de hoy, sin más, se va.

– Así que cuando quieras pasear por aquellos rumbos… Allá tendrás casa, serás bienvenida.

¿Dejé pasar catorce años para que se vaya a otro continente? ¡Vaya!

Espero que esta historia continúe: en un café, en el aeropuerto antes de partir o en Holanda… pero que por favor continúe y no sólo hayamos sido una historia cortita, tan cortita que alguna vez empezó y se acabó en aquel atardecer visto desde la terraza.

Mi vida

Querida Mary…

Jueves 19 de septiembre del 2019

He recibido tu carta y no me cabe la emoción al saber de ti finalmente. Me has tenido muy abandonada, tu silencio durante este tiempo (qué fue inquietante para mí) se atenúa un poco al saber que vives cada día como si fuera el último y eso querida Mary es invaluable.

Sé que tuvieron que ocurrir eventos no gratos para llegar a este maravilloso resultado pero ¡Hey! ¡Ánimo! De eso se trata la vida, de vivir lo más que podamos y aprender de ello. Y ambas sabemos que justamente hemos hecho eso, y lo hemos llevado al pie de la letra.

¡Oh Mary! Sufrí tanto al leer tu arte, sufrí contigo… Me vanaglorié, me enternecí, me llené de valor y de rabia, quise vengarme de todos aquellos que infringían daño a tan noble y pura criatura, y me enfurecí al saber tan terribles actos cometidos en su contra, empatizando con su aberración a la soledad…

Mary querida, eres tú. Tan dura ha sido la vida contigo, dura e injusta… Tú dolor se refleja en tu criatura y yo no puedo estar más triste por ello, por no estar a tu lado mientras todo esto te ocurría. (¡Ya lo sé, ya lo sé! Algunas batallas se pelean en compañía de uno mismo) La fortaleza con la que caminas ahora es el reflejo de tus obstáculos superados.

Te admiro Shelley, solamente tú puedes hacer de las tragedias una magnífica historia envuelta en emociones dentro de algo “inhumano“, que a juzgar de cualquiera, es el “algo” más humano en la faz de la tierra.

Nosotros somos los monstruos anhelando ante cada herida sangrante, un beso.

Con profundo cariño… Tuya siempre: Té de Café


Frankenstein – Mary Shelley